abanico en sevilla

El abanico es un complemento milenario que en tu visita a Sevilla, especialmente durante el verano, no te puede faltar, ya que se usa para paliar el calor.

Hoy en día, el abanico se ha convertido en un complemento cuyo precio puede oscilar entre los 5 y los 500 euros dependiendo del material con el cual estén realizados. Además, el diseño del abanico, como cualquier otro complemento, evoluciona cada año, pero… ¿sabes su procedencia?

Civilizaciones antiguas como egipcios, griegos y romanos ya usaban estos objetos (originariamente hechos con plumas de animales) tal y como demuestran los testimonios de la época, en los cuales se hacen referencias a sus usos, bien para espantar insectos o utilizados por los esclavos para refrescar a sus superiores.

De una manera o de otra, el abanico que hoy en día conocemos, procede del mundo asiático, donde a imitación del ala de un murciélago crearon este imprescindible elemento que posteriormente, y gracias a los intercambios comerciales que empezaron a realizarse entre Oriente y occidente a partir del siglo XV, llegó a Europa.

abanicos de lunares sevillanos

El abanico actual consta de varillas unidas por un clavijo y una tela decorada con motivos diversos: realistas, decorativos… y que puede plegarse. Este abanico se expande por España fundamentalmente en el siglo XVIII gracias a artesanos franceses e italianos, dando lugar en el siglo XIX a la creación de una Fábrica de Abanicos.

Así, el abanico estuvo presente en las cortes de toda Europa, llegando a ser un complemento del vestuario, realizado con materiales diferentes: madera, seda, nácar… y que era utilizado también como un elemento clave en el coqueteo entre los jóvenes de la época, pues existía un lenguaje gestual a través del cual se hacían confidencias.

Aquí dejo algunas claves, y ya sabes, ¡En Sevilla, no olvides tu abanico!

Abanicarse lentamente: estoy cansada

Dejar caer el abanico: te pertenezco

Pasarse el abanico por los ojos: vete por favor

Moverlo con la mano izquierda: nos observan

Tocar con el dedo el borde: quiero hablar contigo

Cubrirse la oreja izquierda: no reveles nuestros secreto

Abanicarse lentamente el pecho: soy soltera

Colocar el abanico cerca del corazón: te quiero

Abanicarse rápidamente: estoy comprometida

Abanicarse lentamente: estoy cansada

Apoyar abanico sobre la mejilla izquierda: no

Apoyar abanico sobre la mejilla derecha: si

Entregar el abanico cerrado: ¿me quieres?

Esconder los ojos detrás del abanico abierto: te quiero

Pasar abanico delante de los ojos: lo siento, perdon

Mantener abanico abierto delante de los labios: besame

Mirar por encima del abanico abierto: nos vigilan

Pasar abanico de una mano a otra: te odio